{"id":2731,"date":"2024-08-18T16:03:29","date_gmt":"2024-08-18T16:03:29","guid":{"rendered":"https:\/\/ferrancremades.es\/?page_id=2731"},"modified":"2024-09-04T18:12:24","modified_gmt":"2024-09-04T16:12:24","slug":"enric-alfons","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/art__cultura\/enric-alfons\/","title":{"rendered":"4.2.1 Enric Alfons"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"2731\" class=\"elementor elementor-2731\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-771cb9c7 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"771cb9c7\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-51a731c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"51a731c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Ferran Cremades<br \/><\/strong><\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-af5fbcb elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"af5fbcb\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h1 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Enric alfons<\/h1>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b6fcbd8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"b6fcbd8\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Itinerario sin f\u00edn<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ddef779 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ddef779\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8f507e4 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"8f507e4\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"428\" src=\"https:\/\/ferrancremades.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Enric-Alfons-a-Estambul-2015.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-2734\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/ferrancremades.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Enric-Alfons-a-Estambul-2015.jpg 640w, https:\/\/ferrancremades.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Enric-Alfons-a-Estambul-2015-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">\u00a9 Encina Nieto. Estambul. Mezquita de Santa Sof\u00eda. 25.12.2015<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9a54c2c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9a54c2c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong><em>En<\/em><em> homenaje a Enric Alfons<\/em><\/strong><br \/><strong><em>Escrito en el primer aniversario de su muerte<\/em><br \/><\/strong><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5405a5e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5405a5e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: justify;\">A la orilla del mar, con los pies hundidos en la arena, el ni\u00f1o pintor intenta atrapar con las manos una luz acuosa que se le escurre entre los dedos. Algunas tardes, durante las horas interminables de juegos al aire libre, entre acequias y campos que rodean y adornan las calles del pueblo, persigue el vuelo de las lib\u00e9lulas y las mariposas que se pierden en el azul del cielo. As\u00ed, pues, al principio existi\u00f3 la luz y el movimiento, y luego, la convicci\u00f3n de saber que se dedicar\u00eda para siempre al arte de la pintura.\u00a0<\/p><p style=\"text-align: justify;\">En un tiempo de interrogantes y de hallazgos, bajo el cielo a\u00fan plomizo de la dictadura franquista, llegan los viajes de ida y vuelta a Par\u00eds como una necesidad casi biol\u00f3gica. Entre otras cosas porque le ponen en contacto con un mundo donde el encuentro con diferentes culturas favorece la eclosi\u00f3n de una vida art\u00edstica rica en la que confluyen m\u00faltiples tendencias renovadoras.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 1981, tras recibir el Premio Alfons Roig de la Diputaci\u00f3n de Valencia, Enric Alfons se dej\u00f3 arrastrar por los sue\u00f1os que marcar\u00edan el comienzo de su gran aventura. Sin cautela alguna, se apresura a viajar al laberinto de la medina de Fez, donde habita la esencia de lo que es primitivo, puro y misterioso. Sabe que, tras un tiempo de fantas\u00edas orientales, dos guerras europeas y una guerra civil, el mejor rasgo de la cultura siempre ha sido la curiosidad por el Otro. Por eso rechaza el esp\u00edritu tan enclaustrado de la cultura espa\u00f1ola, donde tanto lo \u00e1rabe como lo africano nunca han sido vistos como algo enriquecedor, sino como algo peligroso y amenazante, y se muestra decididamente favorable al mestizaje cultural. Sin duda alguna su retrato biogr\u00e1fico est\u00e1 trazado por las olas de ese mediterr\u00e1neo inolvidable, que los \u00e1rabes llamaban El mar de las dos Orillas. De este modo, se aleja de los prejuicios de muchos intelectuales occidentales, y se dispone a abrir un camino, lleno de peligros y de descubrimientos, en su itinerario sin fin.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Para Enric Alfons, todo viaje es siempre un buen augurio. La plaza de la Puerta Azul est\u00e1 animada. Con el equipaje en las manos, contempla la actividad incesante que le rodea. Por todas partes se oyen gritos, se arrastran maletas y bolsas variopintas, se afanan en subir o en bajar del autob\u00fas o del taxi. Con expectaci\u00f3n observa el bullicio y el ajetreo de comerciantes, clientes y turistas que se adentran en la medina. En las terrazas de los restaurantes huele a caf\u00e9 turco y, de pronto, hay un soplo de menta fresca para el t\u00e9. Le asombra la sobriedad de las chilabas y gandoras de los nativos que van cargados con fardos de todos los tama\u00f1os. A ambos lados de la plaza, la vieja muralla serpentea alrededor de la ciudad antigua. La majestad de la Puerta Azul contrasta en gran manera con los tonos ocres. La polvareda de los tiempos ha oscurecido y hasta petrificado el color del barro.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">La estructura de la medina es laber\u00edntica, de casas sin ning\u00fan tipo de ordenaci\u00f3n ni planificaci\u00f3n, que var\u00edan de manera caprichosa de anchura y de direcci\u00f3n hasta terminar en callejones sin salida. Incluso con un plano en la mano es imposible descifrar el caos. El pintor viajero se deja arrastrar por la marea humana que desciende por las callejuelas, algunas de ellas cubiertas de telas o tablas de madera que obstruyen tanto la entrada de la luz natural como la del aire. Las llamas de los rojos se apagan con las sombras de los azules. Las tiendas de los especieros se suceden sin interrupci\u00f3n pegadas unas a otras, como una hilera de simples cajas abiertas. Hay toda una paleta de colores y aromas penetrantes que en el pasado los mercaderes tra\u00edan de la India a Europa como mercanc\u00eda sumamente preciada.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Cada d\u00eda, tras dejarse llevar por el incesante ajetreo comercial, se acerca al mostrador del caf\u00e9 Attar\u00edn para pedir un t\u00e9 a la menta. Desde fuera examina el local, con sus clientes sentados en las mesas, absortos en una partida de domin\u00f3 o la baraja espa\u00f1ola de naipes. Un \u00e1mbito atractivo y vivaz del que no se siente excluido. Hoy viste una gandora azul deste\u00f1ida que resalta a\u00fan m\u00e1s la nitidez de su figura.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">De pronto se hace un silencio absoluto y todo se detiene por un instante. Todas las miradas se precipitan en el gran ventanal. Y es entonces cuando uno se percata de que la contemplaci\u00f3n forma parte de la vida cotidiana de Fez. Enric Alfons dice sentir una poderosa fascinaci\u00f3n por los lugares p\u00fablicos. Le encanta ejercer la funci\u00f3n del mir\u00f3n. De hecho ahora lo hace por partida doble, con un ojo presencia los juegos del interior y con el otro observa con cierto desvelo el paso elegante de las mujeres envueltas en sus velos.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Cuando apura el segundo t\u00e9 a la menta, se percata que tiene cierto regusto empalagoso y percibe en el interior del Attar\u00edn una nube invisible que tiene el sabor de una substancia opi\u00e1cea.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">El aleteo de las cejas es la manifestaci\u00f3n de un mensaje cercano a la urgencia de lo imprevisto. El velo de las mujeres no s\u00f3lo oculta las formas y los a\u00f1os, sino tambi\u00e9n la naturaleza del deseo. De pronto en su interior se han activado los resortes de una fascinaci\u00f3n que le lleva a perderse en el laberinto.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">En Fez las previsiones de distancia, tanto en el tiempo como en el espacio, son siempre muy relativas. El pintor vive no muy lejos de la mezquita Al Karau\u00edn. El apartamento apenas tiene muebles. Es peque\u00f1o, acogedor y est\u00e1 bien orientado. La luz de la ventana, por la que se asoman las hojas de una higuera, se refleja en el sal\u00f3n. Un par de alfombras vistosas, con dibujos florales, tapizan las losas desgastadas por el tiempo. El pintor habla ahora de c\u00f3mo se ha alejado de una pintura figurativa para viajar hacia la abstracci\u00f3n. En el sal\u00f3n comedor hay una confusi\u00f3n de telas v\u00edrgenes apoyadas contra la pared. En un \u00e1ngulo se puede ver una mesa baja, hecha de cajones de madera, llena de im\u00e1genes de Fez, carretes de fotos, algunos libros, un bloc de notas y un malet\u00edn con una profusi\u00f3n de tubos de pintura abiertos sobre la primera p\u00e1gina de un peri\u00f3dico con caligraf\u00eda \u00e1rabe. En el aire se nota el fuerte olor a oleos y trementina que hay en cualquier estudio de pintor. Se escucha el goteo continuo y lento del grifo de la cocina en un cubo de pl\u00e1stico azul. Pese a la aparente fragilidad de su cuerpo, el pintor se muestra como un hombre capaz de soportar todas las incomodidades e insuficiencias de su alojamiento con el fin de lograr sus objetivos. De hecho se siente como en su casa. Todo el ambiente, a causa de la luz de las velas, se cubre con un halo de sombras.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Tras observar todo lo que le rodea, uno se dispone a contemplar su obra. Las pinturas est\u00e1n reci\u00e9n pintadas y las miradas de las figuras parecen espiar hasta el m\u00ednimo suspiro. Las pinceladas m\u00e1s gruesas parecen deslizarse todav\u00eda. La curiosidad se torna intriga. Es una serie sobre rostros cubiertos de velos y a la vez transl\u00facidos. Las figuras, insinuadas m\u00e1s que representadas, poseen la maleabilidad de la arcilla y la potencia sagrada de las piedras preciosas. Todas ellas tienen como referente el cuerpo de una virgen que se exhibe en su trono escaparate, la noche de bodas. Su expresi\u00f3n tiene un efecto hipn\u00f3tico. Al mismo tiempo que te sobrecoge, te arrastra al abismo. En su rostro esboza la mirada del asombro. Uno no sabe qu\u00e9 decir y permanece callado, mirando largamente aquel cuadro que lleva por t\u00edtulo <em>La Mari\u00e9e de Fes<\/em>. La asimetr\u00eda de los ojos traza un deslumbramiento que refleja el poder de extra\u00f1as fuerzas.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras colocar sobre la mesa dos velas metidas en un candelabro de cer\u00e1mica, prepara dos cubatas que deja junto a un bol azul lleno de pinceles, no lejos de la paleta donde uno puede ver peque\u00f1as cordilleras de colores alineados como flores abiertas en un jard\u00edn. Luego pone un casete de m\u00fasica de tambores y flautas que acompa\u00f1a una delicada salmodia. Dice sentir una atracci\u00f3n desmedida entre lo misterioso y lo ancestral.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fruto de aquel viaje, que compartimos con la bi\u00f3loga Pura Ripoll el verano de 1982, en pleno mes del Ramad\u00e1n, fue la exposici\u00f3n DEESSA M\u00c0SCARA, patrocinada por la actual Caixabank en Valencia, el a\u00f1o 1984.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Uno de sus desaf\u00edos fue quebrar la rigidez que suponen los lenguajes establecidos, as\u00ed como las fronteras inquebrantables que le alejaban de la b\u00fasqueda del Otro. Este camino, no sin sus peligros y vericuetos, le llevaba a comunicarse con gente de la cultura que hab\u00eda elegido la misma orientaci\u00f3n en su pr\u00e1ctica art\u00edstica y vital. Recuerdo que en un encuentro de escritores del Mediterr\u00e1neo,\u00a0 se me acerc\u00f3 el mismo Juan Goytisolo para comentarme que hab\u00eda recibido la visita de Enric Alfons en su casa de Marrakech. Todo un placer ante el compromiso de la hospitalidad. El cuadro que le ofreci\u00f3 fue un regalo precioso e inestimable. All\u00ed compartieron sus proyectos y sus anhelos. La b\u00fasqueda del Otro no ten\u00eda l\u00edmites. Se sentaba al lado de los inmigrantes agrupados en la orilla de Tarifa, esperando la puesta del sol para embarcarse buscando una estrella que les llevara sanos y salvos a la otra orilla. A veces le deslumbraba el mont\u00f3n de unos zapatos, sandalias o babuchas que eran testimonio de una aventura desmedida.\u00a0<\/p><p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde emprender\u00e1 un viaje a T\u00fanez como antes lo hicieron, entre otros, los pintores Paul Klee o August Macke. Enric Alfons aprovecha el largo silencio para evocar los oasis de la isla de Gerba. El pintor lleva siempre consigo un cuaderno para atrapar tanto las maravillas descubiertas como las vivencias imborrables. Como esos antiguos viajeros que andaban por tierras extra\u00f1as para llevar a sus ciudadanos noticias de otras culturas y otros pa\u00edses. De una forma pl\u00e1stica nos relata sus viajes. Hay d\u00edas que el camino es tan estrecho que uno se hunde en la desaz\u00f3n. Y d\u00edas que el camino es tan ancho como el horizonte. Ya de regreso, y en la intimidad creativa de su estudio, buscar\u00e1 convertir algunos bocetos en verdaderas obras de arte.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Cada pa\u00eds que visita es todo un descubrimiento. Ha seguido los pasos del sol africano hasta llegar a los confines del Sahara, en Argelia. Hasta se perder\u00e1 en las dunas infinitas de Mauritania. Cada d\u00eda es toda una vida. Una aventura en la que no sabes si vas a sobrevivir o a volar. El camino es largo y rodeado de monta\u00f1as rocosas. Su desaf\u00edo alcanza hasta los lugares m\u00e1s inh\u00f3spitos, donde continuamente estallan conflictos y la sociedad se hunde en la pobreza m\u00e1s sombr\u00eda. Como aquellos d\u00edas de 1991 en Kurdist\u00e1n.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Conocido como el pintor viajero, Enric Alfons regresar\u00e1 a Europa, no s\u00f3lo para sentir esa parte de su identidad como occidental, sino tambi\u00e9n para descubrir y ahondar en los cambios que la inmigraci\u00f3n va produciendo en los barrios m\u00e1s marginados de las grandes ciudades. A principio de los 90 visita el jard\u00edn de su amada Par\u00eds. Luego se desplaza a Londres. Incluso en Valencia, ciudad donde reside, siente la necesidad de acercarse al Otro y de averiguar en qu\u00e9 situaciones se desenvuelve y para saber si los sue\u00f1os permanecen intactos.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde viajar\u00e1 a Albania, buscando entre lo inh\u00f3spito, el abrazo de un amigo, la bondad de una familia, capaz de ofrecerte lo poco que tiene, compartir el privilegio de la vida. Es la cara y la cruz de esos relatos de viajes que se han encargado de mostrar la belleza de lo m\u00e1s grande y tambi\u00e9n de narrar a voz en grito la miseria de la vida. Nos habla de esos instantes sublimes que con el tiempo se tornan inolvidables. Con serenidad suelta un largo suspiro antes de relatar la traves\u00eda que hizo por el Tassili.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">El nuevo milenio le depar\u00f3 la plenitud de gozo con el nacimiento de sus dos hijos. Pero la felicidad no dur\u00f3 mucho, pues pronto le asalt\u00f3 una cascada de sentimientos encontrados. La vida, como la rosa, tiene tambi\u00e9n sus espinas. Una serie de circunstancias adversas le fuerzan a resguardarse en su lugar de residencia, como un puerto donde anclar sus anhelos. Las altas mareas ya no se producen en los oc\u00e9anos, sino en el \u00e1mbito de lo personal. Apenas puede embarcarse en una nueva aventura. Tal vez por eso busca rodearse de aquellos emigrantes con los que hab\u00eda compartido tantos sue\u00f1os y tantos miedos. Todo lo vivido regresa de nuevo como una memoria imborrable. Los lugares que descubrir no son m\u00e1s que una esperanza. Un querer volver a All\u00e1 lejos. El pintor se siente abatido ante la amenaza de poder perder lo m\u00e1s querido. El viaje ya no es hacia los horizontes sin fin, sino hacia un coraz\u00f3n malherido que se resiente con sus temores.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Sus retinas todav\u00eda retienen aquella explosi\u00f3n de colores y de figuras que surgen de la opacidad terrenal. El arte nace de la fragilidad de la vida. Todo eco no es m\u00e1s que el grito prolongado y lastimero de un ser solitario condenado a vivir con la crueldad. Aquellas figuras se imponen por su plasticidad y reflejan la presencia de poderes ajenos a su control. Ahora nos muestra sus cuadernos de notas, dibujos y tablillas hechos in situ. Algunas frases, algunas palabras sueltas, algunos esbozos que evocan movimientos de ambientes. Las noches oscuras y tormentosas. La marea humana de refugiados que buscan una estrella para proseguir el camino que les llevar\u00e1 al para\u00edso. Los naufragios sin fin. En las playas de Tarifa se ven ropas de toda clase y zapatillas de colores variados.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Pronto, el espacio m\u00edtico de la infancia se revela como un territorio en conflicto. Donde antes ondeaban los sue\u00f1os, se levantan ahora muros implacables.<\/p><p style=\"text-align: justify;\">Tras a\u00f1os de dar tumbos por varios pa\u00edses, el pintor, a trav\u00e9s de un viaje interior, regresa de nuevo al coraz\u00f3n de la medina de Fez, como el n\u00e1ufrago que arriba a su puerto protector. Huye del dolor y de la hostilidad de un mundo implacable. Un d\u00eda m\u00e1s se detiene ante la pintura de la virgen que se exhibe en su trono escaparate, la noche de bodas. Se siente incapaz de contener esa l\u00e1grima que ahora asoma a sus ojos y se desliza mejilla abajo mientras espera la revelaci\u00f3n de su secreto m\u00e1s \u00edntimo. Luego se hace un silencio absoluto. Al tiempo que revive las primeras sensaciones de la infancia, se quita los zapatos y camina con los pies descalzos. Hijo de la memoria, lo imaginamos a la orilla del mar con la mirada perdida en el horizonte vislumbrando la l\u00ednea azul del infinito.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-82b5e0b elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"82b5e0b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"633\" src=\"https:\/\/ferrancremades.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Casa_Ensenyanca_Cullera-e1725465890739.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-4633\" alt=\"\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Viajar, conocer, pintar. CASA DE L\u2019ENSENYAN\u00c7A. CULLERA. 03\/08-02\/09\/2018<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-be71faa elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"be71faa\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>\u00a9Ferran Cremades i Arlandis<\/strong><\/em><br \/><em><strong>Ciudad Jard\u00edn AUSIAS MARCH, oto\u00f1o 2017\u00a0<\/strong><\/em><br \/><em><strong>A sus hijos \u00c1lex y Joan. <br \/>A Encina, su mujer.\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2b90dec elementor-widget-divider--view-line elementor-widget elementor-widget-divider\" data-id=\"2b90dec\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"divider.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-divider\">\n\t\t\t<span class=\"elementor-divider-separator\">\n\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8e09c66 elementor-align-center elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"8e09c66\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/ferrancremades.es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/ENRIC-ALFONS-ITINERARIO-SIN-FIN.pdf\" target=\"_blank\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Versi\u00f3n PDF<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b8991d5 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"b8991d5\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b04e0a0 elementor-widget-divider--view-line elementor-widget elementor-widget-divider\" data-id=\"b04e0a0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"divider.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-divider\">\n\t\t\t<span class=\"elementor-divider-separator\">\n\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-dd1c68b elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"dd1c68b\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"entry-summary\">\n<div class=\"entry-summary\">\nFerran Cremades Enric alfons Itinerario sin f\u00edn \u00a9 Encina Nieto. Estambul. Mezquita&hellip;\n<\/div>\n<div class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/art__cultura\/enric-alfons\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &ldquo;4.2.1 Enric Alfons&rdquo;<\/span>&hellip;<\/a><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/art__cultura\/enric-alfons\/\" class=\"more-link\">Seguir leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &ldquo;4.2.1 Enric Alfons&rdquo;<\/span>&hellip;<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":2811,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"elementor_header_footer","meta":{"_acf_changed":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_joinchat":[],"footnotes":""},"class_list":["post-2731","page","type-page","status-publish","hentry","entry"],"acf":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2731"}],"version-history":[{"count":40,"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2731\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4643,"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2731\/revisions\/4643"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2811"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ferrancremades.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}